2026. CENTENARIO DE JUAN (HANS) STEPANEK

 

El interés por Stepanek es inevitable.  Me crucé con su historia muchas veces al investigar la vida del sacerdote esloveno José Kastelic, sepultado en el mismo cementerio de Puente del Inca, muertos ambos buscando la cima del Aconcagua. Datos que faltan, confusión de nombres y hasta la leyenda del “fantasma piola”. Todo conspira para desear conocerlo. A ello hay que agregar la desazón ante la vandalización de su tumba (y no solo la de él) en el Cementerio de los andinistas de Puente del Inca, en Mendoza. Escribir sobre Stepanek es oponerse al anonimato a que pueden condenar los años y el desprecio de algunos hacia nuestros seres y lugares entrañables.

 

Una roca en la calle

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En la nota que alude al vandalismo[1], incluso la foto previa de la izquierda fue tomada luego de haber sufrido la extracción de una placa en alemán, que sí puede verse en otra foto más antigua (abajo) que guardé hace tiempo y de la que no encuentro la fuente.

 

En 2026, se cumplen 100 años de la muerte de Hans Stepanek y quise conocer un poco más de él, acercarme a su humanidad completa y no quedarme solo con la faceta andinista, de la cual también sabemos bastante poco. De Stepanek solo conocemos ese fragmento final de la historia. Pero hay una vida antes del Plata y antes del Aconcagua.

 Quizá no logre mucha más información. Quizá solo logre una síntesis de lo que ya hay y algunas nuevas “puntas de madeja” para que alguien más tome la posta. Siempre valdrá la pena rescatar la memoria de los que nos dejaron algún legado.

 

AGRADECIMIENTOS

 Al cónsul de Austria en Mendoza, Federico Kahr, por facilitar contactos y derivar mis consultas.

Al Cnel. (RE) José Hernández, por todos los datos que me brindó, el tiempo y las muy pertinentes aclaraciones.

A Juan Kiektik, siempre dispuesto a compartir la valiosa información hallada en sus propias investigaciones, la cual no podría haber encontrado de ninguna otra manera.

Al Club Andinista de Mendoza, con sus puertas siempre abiertas, y a Daniela Guevara por su tiempo y buena disposición.

Al siempre amable y atento personal del Cementerio de la Ciudad de Mendoza y de la Biblioteca General San Martín y su Hemeroteca.

A esa comunidad invisible de archivistas, y apasionados de la montaña y la documentación, que se ha ocupado y preocupado porque no se pierda el contenido de miles de publicaciones antiguas y la ha digitalizado y puesto a disposición de los investigadores del momento actual y del futuro.

A mis hijos, por su compañía, por festejar mis hallazgos, por “bancarme” en medio de las búsquedas.

Y a José Kastelic que, al fin y al cabo, fue quien desencadenó esta investigación.

 

EMPEZANDO POR EL FINAL

 Lo que “nos han contado” de Hans Stepanek es que fue el primero en hacer cumbre en el Cerro El Plata en 1925. Y también que fue el primero en morir intentando la cumbre en el Aconcagua. Esta es, entonces, la información desde la cual se inicia este estudio.

                Las citas y referencias son abundantes y, aunque pueden tornar tediosa la lectura, están ahí con el propósito de esclarecer los interrogantes y contradicciones que rodean a los relatos que hemos oído hasta ahora.

 

Interrogantes sobre los ascensos al Plata y el informe de Stepanek
 

Imagen que contiene texto, libro, foto, hombre

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Revista de la Asociación turística “Die Naturfreunde” (Amigos de la naturaleza) Año 30. 1926”

 

El prof. Evelio Echevarría refiere en su artículo Cordillera Central, Argentina[2]: “En 1925, el inmigrante austríaco Hans Stepanek y uno o dos compañeros realizaron numerosas primeras ascensiones e incluso travesías en el Cordón del Plata.” Y cita, entre las fuentes bibliográficas, un informe elaborado por el mismo Hans Stepanek:  'Bergfahrten in der Cordillera del Plata' in Tatigbericht. Die Naturfreunde Vienna, 23-25, 1925' (Montañismo en la Cordillera del Plata' Informe) que se habría publicado en el anuario austríaco "Die Naturfreunde" de Viena de la misma asociación en 1925. De ese informe, la página alpinismonline[3] reproduce un fragmento. Aún no me ha sido posible dar con ese informe. La búsqueda en la Biblioteca Nacional de Austria[4]  indicaría que la expresión citada por Echevarría como título del artículo - “Bergfahrten in der Cordillera del Plata - es parte de un párrafo del texto alusivo (“Ein Kapitel, auf das die Gilde stolz sein kann, sind die von ihren Mitgliedern durchgeführten Erstbegehungen. Allen voran die Bergfahrten in der „Cordillera del Plata“ von Hans Stepanek”: Un capítulo del que el club – NdA: Club Alpino – puede   enorgullecerse son las primeras ascensiones realizadas por sus miembros. Entre ellas, destacan las expediciones de montañismo en la Cordillera del Plata de Hans Stepanek) en el anuario mencionado Die Naturfreunde, pero del año 1926[5]. El Club Alpino al que se hace referencia fue una  subagrupación dentro de la misma  organización Die Naturfreunde, formada cerca de 1918, cuando “un selecto grupo de jóvenes y ambiciosos escaladores formó una pequeña asociación [...] cuya tarea era reunir a aquellos individuos del club mayor (Die  Naturfreunde) que fueran aptos para retos de montañismo en un grupo cuidadosamente definido y seleccionado[6]. En relación a ese club, es interesante observar la importancia dada a la producción literaria: “La actividad de los miembros en la redacción alpina fue realmente excepcional. Siete compañeros contribuyeron con aproximadamente 30 artículos, de los cuales tres aparecieron en el "Allgemeine BergsteigerZeitung" (periódico alemán), dos en el "Arbeiter-Zeitung", uno en el "Alpenfreund", tres en las "Nachrichten der Sektion Donauland" y el resto en "Berg frei" (Aussig), "Naturfreund", un periódico vienés y el "Gau-Bote"[7]. En el anuario de 1926 de Die Naturfreunde se vuelve sobre el tema literario: “La participación activa de los miembros en la escritura alpina es gratificante. Nueve de ellos contribuyeron con 18 artículos a diversas revistas. El informe de actividades debe una contribución particularmente destacada al magnífico artículo "Meine erste Anden-Bergfahrt" (Mi primer viaje de montañismo andino), un intento de escalar el Cerro del Plata, aportado por el miembro del club Hans Stepanek, cuya profesión lo llevó a Mendoza, Argentina” En ninguno de los periódicos mencionados ni en el resto de los que tiene digitalizados la Biblioteca Nacional de Austria pude encontrar la citada publicación de Stepanek.

En 1937, Mario Bertone publica en la Revista del Club Alpino Italiano (C.A.I.) el relato de la expedición al Plata realizada por Angelo Landi, Alberto Antognini, Hipólito Pérez, Victoriano Catoira (integrantes del Club Alpinista Mendoza, C.A.M.) y Mario Bertone (integrante del C.A.I. y del C.A.M.). Catoira no hace cumbre porque debe bajar debido a una infección en la garganta. En ese relato cuenta que, luego de hacer cumbre,   

“Es urgente descender porque hace un frío gélido y se acerca la noche; todo nos obliga a acortar nuestra estancia en la cima, donde notamos, sin embargo, que nos han precedido escaladores que no conocemos: al pie de una especie de mojón, erigido por nuestros predecesores, encontramos una nota en un tubo de porcelana, fechada el 15 de enero de 1925, con los nombres de Federico Turek y Francisco Peters. Tomamos esta nota y en su lugar dejamos otra nota, y el piolet de Antognini envuelto en una bandera italiana y argentina.” [8] 

En la reseña del blog  elaventureroerrante[9], se agrega, como parte de lo escrito por Bertone: “[…] Federico Turek y Francisco Peters,  miembros de la Sociedad Internacional de Amigos de la Naturaleza (Die Naturfreunde), que trajimos con nosotros como prueba de la ascensión”.

                A su vez,  el artículo de Wikipedia[10] introduce la aclaración: “…Federico Turek (quien en realidad era Hans Stepanek)” y que es reproducida en la mayoría de las reseñas.  Y cierra la frase como citada textualmente desde el libro “Historia del andinismo argentino, Cordón del Plata, 1925”, de Echevarría. Este libro también es  citado por alpinismonline. Pero, lo cierto, es que no hay reseñas de dicho libro y me han aclarado que Echevarría no escribió nada con ese título. Quizá pueda tratarse de un capítulo o sección de alguno de sus libros o artículos.

No he encontrado otra publicación de Bertone en donde, al informe inicial, agregue las aclaraciones mencionadas y, entonces, se deduce que fueron agregadas por otros. Desconozco en dónde se origina la interpretación de que hubo un error de lectura del testimonio de cumbre hallado en 1937, atribuido al deterioro del papel y, en donde decía Federico Turek creyeron que, en realidad, decía Hans Stepanek. La búsqueda posterior sobre el origen de los alpinistas me hizo sospechar que la confusión pudo darse, por un lado, a partir del informe escrito por Stepanek, donde – quizá – no aclaró los nombres de quienes le acompañaron y, por otro, a partir del testimonio de cumbre, tal vez escrito con caligrafía germánica. 

Esquemático

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Registro de bautismo de Friedrich Franz Turek. Fuente: https://data.matricula-online.eu/sl/oesterreich/wien/wiener-neustadt-hauptpfarre/01-26/?pg=243. Libro de bautismos para Wiener Neustadt-Hauptpfarre. 1899 - 1900. El registro de la imagen anterior indica: Friedrich Franz Turek. Nacido el 06.05.1900 y bautizado el 20.05.1900 en Wöllersdolferstrasse N° 1, Wiener Neustadt, hijo de Franz Turek y Leopoldina Kostka. Casado el 21.04.1923 en la misma parroquia con Augustina Heih o Heis.

 

Observando estos registros, no es descabellado pensar que, en la reinterpretación del testimonio de cumbre, “Franz” haya hecho pensar en “Hans”, sobre todo si quien hizo esa interpretación no estaba familiarizado con las caligrafías germánicas: 

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 Ensayos de los nombres Franz y Hans con la aplicación de tipografías germánicas en https://rodoslovje.uocepek.si/index.php/Scriptis

Aunque, con los apellidos (Turek - Stepanek), parece menos probable una confusión: 

Interfaz de usuario gráfica, Aplicación

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En el artículo publicado por el Club Alpinista de Italia LA CORDIGLIERA DELLE ANDE. CORDIGLIERA CENTRALE CILENO – ARGENTINA, Pietro Meciani[11] enumera primeras y siguientes cumbres de los cerros más importantes del sistema:

“En 1922, E. Kremer y un compañero escalaron las Yeguas Yeladas, y tres años después, F. Turek y F. Peters escalaron el Cerro El Plata.[…] En 1937, M. Bertone, junto con el suizo A. Antognini y otros, realizó la segunda ascensión al Cerro el Rincón, al Cerro el Plata y la primera al Cerro los Vallecitos.”

 

Por su parte, Der Naturfreund en 1926 detalla: “destacan las expediciones de montañismo en la Cordillera del Plata de Hans Stepanek. Estas incluyen: Cerro del Plata, 5850 m (primera y segunda ascensión, y primer descenso por el Collado Sur del Plata), Cerro Blanco, 5015 m (primera ascensión a la cumbre sur por la arista sur) y primeras ascensiones a la Torre de Cristal (4200 m) y las Torres del Plata (4500 m), Cerro Colorado (4650 m) (primera ascensión por la arista sur), y picos de 4500 m, 4400 m y 4300 m (primeras ascensiones)[12]

En un artículo de la revista del Club Alemán Andino de Chile[13], Sebastian Krüeckel recopila las primeras ascensiones que se completaron a cumbres importantes de la Cordillera de Chile, Argentina y Bolivia intentando una revisión histórica sin “garantizar la exhaustividad en los datos”, los cuales toma de las obras de Risopatron[14] y el Dr. Reichert[15], del Manual Alpino y de sus notas personales.  Krüeckel detalla la siguiente enumeración de ascensos, incluyendo fechas:

 

Texto, Carta

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Finalmente, el informe sobre las actividades del mencionado Club Alpino de la Asociación Turística "Die Naturfreunde" durante el año 1925[16] sintetiza las expediciones realizadas en los Andes por Hans Stepanek: “un intento en solitario de escalar el Cerro del Plata, de 5850 m de altura, que posteriormente coronó en dos ocasiones. En total, Stepanek ha coronado 14 picos. Ascendió picos entre 4100 y 5800 metros y cruzó seis pasos a altitudes de entre 4100 y 5000 metros. También realizó varias ascensiones en las montañas de los alrededores de Mendoza (entre los que se cuentan la primera ascención del Cerro Uspallata[17]), y se espera un informe sobre su plan de ascender al Aconcagua.”

Intentando pasar en limpio, en 1925 Stepanek  y otros alpinistas (que con toda seguridad fueron Federico Turek y Francisco Peters) habrían hecho las siguientes cumbres:

 

-           15 de enero: ascensión al cerro del Plata (5850 m)

-           17 de enero: ascensión al Torre de Cristal (4200 m)

-           17 de enero: ascensión al Torre de Plata (4500 m)

-           18 de enero: ascensión al cerro Blanco, cumbre sur (5015 m)

-           21 de enero travesía en solitario de Stepanek del cerro del Plata (5850 m)

-           18 de diciembre: ascensión al cerro Colorado (4650 m) (primera ascensión por la arista sur),

-           primer descenso por el Collado Sur del Plata

-           primeras ascensiones de picos de 4500 m, 4400 m y 4300 m

 

La ascensión del Plata junto a Francisco Peters fechada el 25 de enero y mencionada en numerosas reseñas parece ser parte de la reinterpretación del testimonio hallado en 1937. Además, existe la posibilidad de una ascensión previa de Stepanek junto a Miguel Gossler: según Punzi[18], Stepanek y Gossler se conocen en diciembre de 1934. Ciertamente, la fecha tiene un error. De acuerdo a ese relato, literalmente “se encuentran en la cumbre del Plata”. Como luego se menciona en el libro, los autores cuentan con el “relato personal de Miguel Gossler”, por lo cual “se trata de la única narración fidedigna”. Esto llevaría a reinterpretar esta secuencia de los hechos: si el error en la cita de arriba sobre el año en realidad alude a 1924, incluso las expediciones de 1925 no serían las primeras ascensiones al Plata, sino esta con Gossler en diciembre de 1924 y que no aparece mencionada en ninguna otra fuente. En el texto, Punzi detalla: “Gossler y Stepanek, al cabo de aquella primera excursión […] resuelven intentar el máximo escalamiento. […] Durante todo un año los viajeros se preparan intensamente.”

No deja de llamar la atención esta suerte de desacuerdo sobre la primera cumbre del Plata, ya que una de las personas que también hizo cumbre con Stepanek fue Miguel Gossler[19], miembro del CAM en sus primeros años de existencia y podría haber zanjado las dudas desde un principio.

Está claro que las contradicciones sobre créditos de escaladas, aunque infrecuentes, suelen darse. Un caso para ilustrar puede leerse en la pág. 51 del  Anuario de Montaña de Chile[20], a propósito de la primera ascensión del Nevado de Juncal. A un siglo de aquellos acontecimientos  y sin más registros que auxilien, solo nos queda plantear conjeturas. 

 

Aconcagua

         Quizá lo primero es dejar en claro que Stepanek llegó a la Argentina esgrimiendo una importante experiencia en el alpinismo. En un número de la revista del Club Turístico Austríaco (Österreichische Touristenclub)[21] se lo menciona entre los nuevos miembros de 1918 para la Sección WienerNeustadt (“Johann Stepanek, Schlosser, herrero) junto a Fritz Tureck (Dreher, tornero)”.

 

Texto

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Encabezado de la Revista Alpina Austriaca. Órgano del Club de Turismo Austriaco. Año 39. Editado por Hans Wödl.

  

En AlpinWiki[22] se le atribuye la primera ascensión al Ödsteinkarturm-Direkter Nordgrat (cresta norte), de 2265 m, (Ennstaler Alpen, Gesäuse) el 23.07.1922, junto con A. Reinecker. La  ruta de ascenso citada tiene un grado de dificultad IV.

Un amigo de Stepanek de apellido Drozdovsky, compañero suyo de escalada y esquí, director de la fábrica Hirtenberger, escribió: “Durante esos años (de 1919 a 1923), realicé con él muchas excursiones desafiantes por la zona de Raser-Schneeberg, la región de Gesäuse-Dachstein y los Dolomitas.” [23]

Según la prensa austríaca, “A los diecisiete años (Stepanek), había comenzado a escalar las cumbres de nuestra patria. El joven trabajador registró con orgullo muchas primeras ascensiones en su diario de senderismo, y pronto fue conocido no solo como un alpinista de primera clase en Austria, sino también en Suiza, donde su pie victorioso alcanzaría las cimas más altas. A los 25 años, se convirtió en miembro del Club Alpino de los Amigos de la Naturaleza, un honor otorgado solo a montañeros selectos.”[24] Además, señalaban: “Contaban con el equipo más básico que necesita un alpinista y no se comparaban en nada con el de los exploradores alemanes e ingleses, quienes, para tales expediciones, eran equipados por el estado o inversores privados con todas las herramientas necesarias y cuantiosas sumas de dinero. Pero tenían, como su preciada posesión, su juventud aventurera, el fuego sagrado de su pasión por la montaña[25].

Ha existido una primera biografía de Stepanek en el libro Pfade zur Höhe Zehnjahrbuch der Alpinistengilde (Senderos a las alturas), un libro conmemorativo del Club de Alpinistas, editado por Fritz Kolb[26], [27]. El libro tiene un capítulo dedicado a tres personalidades excepcionales, entre ellas, Stepanek.  La reseña de ese libro destaca que “Hans Stepanek emigró a Argentina en 1923, escaló varios picos de más de 5000 metros en los Andes y falleció en un accidente durante un intento en solitario por conquistar la montaña más alta de América, el Aconcagua (7035 m). Basándose en cartas y notas, August Socher ha podido retratar vívidamente las actividades de montañismo de Stepanek en los Andes.” Del esfuerzo de Socher ya se daba cuenta en 1928: “A partir de los relatos y fotografías que Stepanek envió diligentemente a Viena, su amigo August Socher compiló un servicio conmemorativo, que ofreció recientemente ante un público extasiado en memoria del hombre desaparecido, cuyo amor incondicional estaba consagrado a la montaña y cuya devoción se vio atenuada por su prematura muerte.[28]

Seguramente, el mejor relato de la expedición al Aconcagua sea el trazado por Punzi[29] que, como ya se mencionó, sería el único logrado desde el testimonio de su compañero de expedición, Miguel Gossler. Éste y Stepanek prepararon la expedición durante un año, consultando toda la información disponible y reuniendo el material necesario.

La expedición al Aconcagua se inició el 22 de enero de 1926, con el arribo del tren a Puente del Inca.

 

Imagen en blanco y negro de un grupo de personas caminando en la calle

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Estación Puente del Inca entre 1915 y 1925[30]

               El traslado desde Puente del Inca hasta la Laguna de Horcones se hizo con mulas. Llevaron un equipo voluminoso y se les fue mucho tiempo en el traslado de los mismos: cinco días desde el refugio de Horcones hasta Plaza de Mulas antigua. Luego de haber realizado un reconocimiento y llevado equipo hasta los 4800 m, entre el 29 de enero y el 2 de febrero hubo temporal y lo pasaron en Plaza de Mulas antigua esperando que mejoraran las condiciones meteorológicas. El 3 de febrero, Gossler debe abandonar el proyecto porque se le termina la licencia laboral. Aunque habían pactado no separarse, Stepanek se niega a bajar. Gossler vuelve a Puente del Inca y, al día siguiente toma el tren a Mendoza. El 5 de febrero, Stepanek asciende hacia las rocas Conway (lo cual se sabe por una nota que dejó en Plaza de Mulas antigua y fue encontrada por Gossler el 16 de febrero). Habían acordado que Gossler debía recibir noticias luego de ocho días. Como éstas no llegaron, Gossler vuelve a la montaña el 15 de febrero (se dice que perdió su trabajo por aquello: “fue despedido en el banco en que trabajaba[31]). Comprueba que Stepanek ha seguido subiendo sobre una ladera con enorme acumulación de nieve llevando los equipos que habían dejado en los 4.800. A Gossler le vuelve a encontrar un temporal y ya comprende que es imposible que Stepanek esté vivo.

 

Foto en blanco y negro de una torre de un edificio

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Refugio de Los Horcones, 1915[32], donde pasan la noche.

 Der Naturfreund se involucró en la búsqueda de explicaciones[33]:

 “En relación con la tragedia del Aconcagua: Hans Stepanek, miembro de la filial vienesa del Club Alpino, realizó sensacionales expediciones de montañismo en la Cordillera. Sus intentos de escalar el Aconcagua fracasaron. En febrero, el intrépido alpinista se propuso una vez más conquistar este pico, el más prestigioso de Sudamérica. Desde entonces, Stepanek se encuentra desaparecido, y nos entristece profundamente asumir que se ha sufrido la trágica muerte de otro alpinista. La dirección del club ha solicitado a la Cancillería Federal (Asuntos Exteriores) que realice una investigación. La Cancillería Federal nos envió la siguiente carta el 14 de septiembre: “Con referencia a su presentación del 5 de junio de 1926, la Cancillería Federal (Asuntos Exteriores) tiene el honor de remitirle, para su información, un informe del Sr. Michael Goßler, presentado por el Consulado de Austria en Buenos Aires, sobre el intento del desaparecido Hans Stepanek de escalar el Aconcagua. El informe, cuya credibilidad se corrobora con la copia adjunta de una carta del Cónsul alemán en Mendoza al Consulado de Austria en Buenos Aires, lamentablemente indica con un alto grado de probabilidad que Stepanek pereció durante dicho intento. De la Cancillería Federal (Asuntos Exteriores): Atentamente, Conrad.” 

Y, a continuación, transcribe lo escrito por Gossler: 

Informe sobre el intento en solitario del Sr. Hans Stepanek de escalar el Aconcagua.

El 3 de febrero de este año, abandoné el campamento a 4200 metros de altitud, en el borde posterior del glaciar Horcones, para regresar a Puente del Inca y Mendoza, porque el día 4 de febrero terminaron las dos semanas de vacaciones que me había concedido el banco. Stepanek permaneció en el campamento con la intención de escalar el Aconcagua en solitario. Antes del inicio de la expedición, habíamos acordado que, de todas formas, regresaríamos juntos a Puente del Inca. Sin embargo, Stepanek expresó que podría intentar la ascensión en solitario, lo que demuestra su firme determinación de alcanzar la cumbre bajo cualquier circunstancia. Esto se hizo evidente cuando, en la segunda semana desde el inicio de la expedición, nos enfrentamos a la imposibilidad de alcanzar la cumbre en los tres o cuatro días que me quedaban debido a la tormenta de nieve. Stepanek insistió en quedarse a esperar a que el tiempo mejorara y luego forzar la ascensión. Le hice notar en vano que los tres días de nevadas continuas aumentaron significativamente las dificultades de la subida a la cumbre, una ascensión que incluso en condiciones favorables solo se podía lograr con un esfuerzo extremo. También le recalqué repetidamente que, en caso de accidente en la parte alta de la montaña, no podría soportarlo hasta que yo, subiera al campamento y le trajera ayuda. Por lo tanto, un accidente significaría una muerte segura si no lograba bajar a la tienda. Finalmente, Stepanek me prometió que regresaría a Puente del Inca en un plazo máximo de ocho días, independientemente de lo que se hubiera logrado hasta entonces, y que me telegrafiaría inmediatamente a su llegada. Aunque Stepanek no quería saber nada, insistí en que volvería al campamento si no llegaba ninguna noticia a Mendoza después de una semana. Cuando la tormenta amainó un poco el miércoles 3 de febrero, bajé a Puente del Inca. La extraordinaria severidad de la tormenta se puede apreciar en el hecho de que incluso el servicio del ferrocarril andino se interrumpió, y solo pude viajar a Mendoza el jueves en un tren de relevo. Como dejé atrás todo lo que Stepanek pudiera necesitar, no le faltó de nada para esta difícil empresa. Su plan era ascender a las llamadas rocas Conway a 5600 metros, siguiendo el informe de ascenso del Dr. F. Reichert, pasar la noche allí en su saco de dormir y luego, dejando atrás su equipaje, continuar por la arista noroeste hasta la cumbre del Aconcagua. Stepanek no llegó a Mendoza en el tren del jueves 11 de febrero. La siguiente oportunidad de viajar a Puente del Inca fue el lunes 15 de febrero. El viernes, telegrafié a la comisaría de Puente del Inca solicitando información sobre el posible regreso de Stepanek, y al resultar negativa, me preparé […]. El domingo por la tarde, tras otra indagación en Puente del Inca, recibí un telegrama informándome que Stepanek aún no había regresado, lo que significaba nada menos que había sufrido un accidente. Llegué a Puente del Inca el lunes al mediodía, hablé del asunto con la policía y el martes por la tarde, sobre las 15:00, llegué a la tienda con las mulas. Estaba vacía, y Stepanek había dejado una nota en un cartón indicando que había ascendido al vivac a 5600 metros el 4 de febrero, justo al día siguiente de nuestra separación. Stepanek, por lo tanto, ignoró mi advertencia explícita de esperar dos días a que la nieve recién caída durante la tormenta se derritiera tras la mejora del tiempo. La situación era extremadamente grave. La única posibilidad restante era la muy dudosa de encontrar el vivac de Stepanek en las rocas Conway. Llevaba trece días en la imponente altura de más de 5500 metros, lo que dejaba claro que Stepanek difícilmente podría seguir con vida. Decidí ascender a las rocas Conway al amanecer del día siguiente, encontrar allí el lugar del vivac y, tras pasar la noche, intentar la cumbre por la arista noroeste. Envié las mulas de vuelta y le di instrucciones al guía para que volviera a las tiendas tres días después, el viernes. El motivo del fracaso de mi búsqueda residía en la tormenta que azotaba día tras día. Mi partida tuvo que posponerse el lunes por la tarde debido a una tormenta eléctrica que se acercaba desde Chile por el Paso de Uspallata, y cubrimos la distancia hasta la tienda desde el mediodía en medio de una continua nevada que se prolongó hasta bien entrada la noche. Cuando salí el miércoles por la mañana, había nieve fresca en el Valle de Horcones hasta donde alcanzaba la vista […] A unos 4800 metros, a media altura entre la tienda y las Rocas Conway, hay una formación rocosa similar a un púlpito. Cuando el primer intento con Stepanek fracasó debido a la tormenta que se avecinaba, subí solo al "púlpito" para ver si podíamos vivaquear allí, de modo que, si el tiempo mejoraba al día siguiente, no tuviéramos que repetir la ascensión. Encontré el nicho del púlpito cubierto de nieve; no ofrecía ninguna protección contra la tormenta. Dejé la mochila que había traído conmigo, que Stepanek tenía la intención de llevar consigo cuando más tarde subiera solo a las Rocas Conway. Apenas llevaba tres horas de caminata cuando unas densas nubes comenzaron a acumularse sobre la cresta de la montaña al oeste, y para cuando llegué al púlpito alrededor del mediodía, donde se había llevado la mochila de Stepanek, una feroz tormenta de nieve ya azotaba el valle. Ya no reconocía la ruta desde el púlpito hasta las Rocas Conway, 800 metros más arriba, y tenía que confiar en el informe del Dr. F. Reichert. Sin embargo, durante la tormenta, que permitía una visibilidad de apenas 20 metros, continuar el ascenso era imposible, ya que las inmensas dimensiones de las laderas del Aconcagua imposibilitaban cualquier orientación. Alrededor de las 15:00, la tormenta arreciaba sin cesar. Ya no podía llegar a las Rocas Conway antes del anochecer. Acampar en el nicho del Púlpito era inútil y, además, parecía peligroso, ya que mi saco de dormir difícilmente habría resistido la fuerza de la tormenta. Bajé a la tienda de campaña. La tormenta había amainado durante la noche. Alrededor de las 9 a. m., pasé de nuevo junto al púlpito y comencé a ascender por la ladera izquierda de la empinada cresta rocosa que conducía desde el púlpito hasta las Rocas Conway, vadeando constantemente nieve fresca hasta las rodillas. Para evitarlo, me dirigí directamente a la cresta y continué mi ascenso desde allí. La vista se extendía hacia el oeste, sobre las montañas fronterizas, adentrándome en las llanuras chilenas, sobre las cuales se formaban nubes a una velocidad alarmante. Sabía que esto significaba que se acercaba otra tormenta y aceleré el paso. Llevaba ocho horas subiendo cuando, alrededor de la 1 p. m., la cresta se niveló y vi las Rocas Conway a unos 100 metros; entonces comenzaron a caer las primeras ráfagas de nieve. Aproveché los pocos minutos de visibilidad despejada que me quedaban para explorar con mis binoculares la ladera sembrada de rocas que conducía a la pared de roca roja, buscando el lugar de vivac de Stepanek. No había ninguna señal, nada que indicara que Stepanek hubiera estado allí. En un instante, la zona quedó envuelta en un espeso manto de nieve. Entonces comencé a buscar las pertenencias de Stepanek en cada una de las numerosas rocas, a menudo de hasta cuatro metros de altura, esparcidas por la ladera de pedregal, que se extendía más de 100 metros hasta la pared de roca roja. Tras más de dos horas de búsqueda infructuosa, tuve que abandonar toda esperanza de encontrar el vivac de Stepanek. Los montones de nieve fresca, en su mayoría de más de un metro de altura alrededor de las rocas, podrían haber cubierto fácilmente las pertenencias que Stepanek había dejado atrás. Al menos llevé a cabo la búsqueda con tanto cuidado que es casi imposible que Stepanek siquiera acampase en las Rocas Conway, lo que me llevó a sospechar que Stepanek acampó sobre la pared de roca roja, en el extremo inferior de la ladera de la cima, para ahorrar tiempo y distancia para el ascenso a la cima. Incluso con mis últimas fuerzas, ya no pude rescatar a Stepanek. La tormenta me obligó a bajar a la tienda. Estaba absolutamente seguro de que esto significaba que Stepanek estaba condenado, si es que seguía vivo en ese momento. El próximo verano revelará si se confirma mi convicción de que era imposible que Stepanek sobreviviera 14 días completos en un accidente. Entregué las pocas pertenencias que Stepanek había dejado en la tienda a la policía de Puente del Inca. Como carecía del equipo necesario para un rescate, la policía no pudo ayudar, y lo mismo ocurrió con el hotel.

Mendoza, 30 de julio de 1926.

Miguel Goßla

 

Las averiguaciones también se intentaron desde Chile[34] y la prensa en Austria informó de lo ocurrido[35].

Muchos andinistas trataron de encontrar su cuerpo sin conseguirlo. Incluso la expedición a la que se suma JoKastelic llevaba orden judicial y el encargo de encontrar su cuerpo y bajarlo.

Entre tanto, surgieron leyendas e historias de encuentros con su cuerpo petrificado o con su espíritu benévolo. Y así está el relato de Tibor Sekelj en 1944 sobre el encuentro de Link con un Stepanek “pensativo” sentado sobre la piedra[36]:

“Otro de los episodios que Link nos contó fue el vivido durante uno de los descensos solitarios de la cumbre, no recuerdo en qué año. Estaba bajando él por la cuesta cubierta de nieve iluminada por la luna, cuando de pronto vio una roca que se parecía a un hombre sentado. Se le acercó para observarla de más cerca, y entonces se dio cuenta de que no se trataba de ninguna roca sino de un hombre sentado sobre una piedra, con la cabeza apoyada en la mano, como si estuviera descansando. Vio Link estupefacto su larga barba, las antiparras sobre el pasamontaña que le cubría la cabeza, la mochila al hombro. No cabía más duda. O era un hombre durmiendo, o era una alucinación de Link en aquella luz plateada que poblaba de visiones fantasmagóricas las rocas torturadas por el viento. Un grito se le escapó, que él mismo no supo aclarar si era para despertar al andinista misterioso o para despertarse a sí mismo de la pesadilla; pero el grito no surtió ningún efecto. Entonces se quitó el guante y lo tocó. Sintió un cuerpo duro bajo el traje. Le tocó la barba … y era barba. Le tocó la cara, pero sintió bajo los dedos la terrible sensación de tocar un mármol. Retiró la mano, entonces, y corrió hacia abajo, sin saber si había enloquecido o era verdad lo que había visto. Recién después, al buscar la verdad, se enteró de que se trataba del cadáver de Stepanek, que murió sobre el Aconcagua unos diez años antes y que seguía sentado en el lugar donde había fallecido, perfectamente conservado por el intenso frío.”

 

Parte de los relatos aparecen curiosamente mezclados en una noticia de corte más bien sensacionalista publicada en Austria en 1940 por Kleine Volks-Zeitung del 16 de Abril de 1940, indicando – bajo el título: El hombre muerto en un ataúd de hielo glaciarque se habría encontrado el cuerpo de Stepanek durante la expedición de Link de 1940:

 

Justo debajo de la cima, tuvieron una experiencia fantástica. Era un día despejado. El Dr. Linck y otros cuatro miembros de la expedición se habían propuesto recorrer los últimos cien metros. Es fácil imaginar su asombro cuando, de repente, a apenas cincuenta pasos de la cima, en medio del glaciar, completamente rodeado de hielo, vieron a un hombre sentado. Por la peculiar luz, como relató más tarde el Dr. Linck, parecía como si estuviera enterrado en un ataúd de cristal. Pudo determinar que se trataba del explorador andino Stepanek, desaparecido diez años antes durante una ascensión al Aconcagua, también de origen yugoslavo. Había emprendido su audaz expedición de montañismo con dos compañeros. Sus dos compañeros debieron de perecer antes. Él solo, con un esfuerzo sobrehumano, parece haber logrado alcanzar el borde mismo de la cima. Allí debió de sentarse a descansar un rato, y al hacerlo, debió de quedarse dormido. Murió congelado mientras dormía, y un cambio en el glaciar provocó que su cuerpo quedara completamente cubierto de hielo. El Dr. Linck relata que pudo reconocer claramente los rasgos y la figura del difunto, así como su equipo turístico. Dice que fue la visión más desgarradora que jamás había visto cuando se encontró frente al hombre en el hielo del Aconcagua.”

 

En la actualidad, cuando ya el cuerpo de Stepanek se encuentra en el cementerio de los andinistas, las historias que se mantienen vivas e, incluso, se repiten, son las de un Stepanek como “fantasma piola” que guía a los extraviados en el cerro a volver a la senda segura que conduce al campamento[37],[38].

Difícil sería encontrar el origen de estas leyendas. Ya los relatos que hace Sekelj en 1944, dan cuenta de que eran conocidas. Unas líneas antes del texto ya transcripto, Sekelj también reseña un suceso acaecido durante la expedición de Link de 1942:

 

“Nuestro compañero Varela, que estaba trabajando en el campamento en los preparativos para la vuelta, vio en el cercano glaciar Horcones a una figura humana de aspecto fantasmal que se levantaba sobre el fondo de un penitente blanco. En el primer instante, según él mismo lo decía, le pareció ver el espíritu de Stepanek, pero luego llamó a Pastén y junto con él alcanzó a Ermrich, quien se encontraba en un estado lamentable de cuerpo y espíritu.”

 

Nueve años después de su desaparición, el 8 de marzo de 1934, una expedición italiana dirigida por Renato Chabod y en la que participó Nicolás Plantamura, deja registro preciso en un mapa del hallazgo de un cadáver “al lado de una cruz a 6.650 metros[39]. La cruz a la que hace referencia esta página sería, en realidad, la cruz con que los italianos indicaron en el mapa la ubicación del cuerpo de Stepanek.

El reporte que hace Plantamura del hallazgo del cuerpo de Stepanek es transcripto en su biografía[40]

 

Cumplida ya nuestra empresa hasta el máximo que podíamos ambicionar, iniciamos el descenso a las trece horas y treinta y cinco minutos, una vez llegado a la primera pendiente del acarreo, nos separamos con uno de los italianos, Pablo Ceresa, siguiendo nuestro descenso por dicha pendiente, mientras los otros lo hacían por la misma ruta de ascenso. Continuamos en esta forma hasta que llegó el momento en que se nos terminó la mencionada pendiente del acarreo (La Canaleta) y nos encontramos con una nueva gran pendiente (El Gran Acarreo), completamente helada que exigió de nuestra parte, mucha prudencia, cuando de improviso nos vimos con un cadáver a nuestros pies; nos detuvimos un instante el cuerpo estaba tapado por el hielo hasta la cintura, lo descubrimos y notamos que estaba íntegro, pero quemado por el frío, completamente congelado. Pensando luego, en la forma en que el infortunado explorador, que resultó ser el señor Parker, desaparecido en el año 1925, llegamos a la conclusión de que se desorientó en el cerro, al haber sido sorprendido posiblemente por un temporal, caminó en busca de salvación hasta que agotadas sus fuerzas y dominado por el cansancio y el frío, se recostó, quedándose dormido e insensible, pasando del sueño a la muerte. Imposible nos resultó pretender bajarlo, por cuanto se encuentra en una brusca pendiente, que como dije anteriormente dificulta hasta el simple tránsito de una persona. Continuamos entonces nuestro camino, consiguiendo llegar al campamento de los 5.800 metros, a las once de la noche, por lo difícil que se nos hizo el recorrido por el hielo y las grandes masas de nieve endurecida.”

 

Imagen que contiene libro, texto, chocolate, pastel

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Detalle de la publicación del Club Alpino Italiano de 1934 indicando rutas seguidas por la expedición de Chabod y la ubicación del cuerpo de Stepanek señalada con una cruz.[41]

 

Sobre esa misma expedición, Chabod[42] menciona a Stepanek solo a partir del relato del terreno, sin equívocos en el nombre de la persona: 

“Otra ruta más directa consiste en ascender la interminable ladera de escombros (acarreo) al oeste de la cresta, pero es demasiado monótona y uniforme, y, a menos que los escombros estén congelados o cubiertos de nieve, tan agotadora que quien la elija como ruta tendrá muy pocas probabilidades de alcanzar la cima. Algunos también lo han intentado; entre otros, el alpinista austríaco Hans Stepanek, desaparecido en Aconcagua en 1925, cuyo cuerpo fue encontrado por Paolo Ceresa a una altitud de unos 6400 metros, en medio de la gran ladera de escombros, durante nuestro descenso. Esta ruta es, de hecho, muy recomendable para el descenso, ya que la inestabilidad de los escombros permite descender más rápidamente.”

En 1944, Sekelj refiere: “Recién en el año 1934 lo hallaron Pastén y Ceresa a la altura de 6.600 metros, en medio de un campo nevado, sentado sobre una piedra, y así lo encontró años después Link en aquella memorable noche de luna […]”

Es llamativo lo escrito por el ingeniero del F.C. Trasandino Pérez Browne en 1940: “Su cadáver está actualmente petrificado en el mismo Aconcagua a 6.400 metros de altura. Según el arriero Mendoza y los exploradores con quienes he conversado, se divisa en uno de los ventisqueros en el mismo Aconcagua y es imposible sacarlo[43]

EI 26 de enero de 1946 (veinte años después del intento de Stepanek) parte de Puente del Inca la expedición del entonces Teniente Valentín Ugarte con cuatro objetivos: armar un refugio a 6.400 metros; marcar una senda nueva a través del Gran Acarreo; bajar el cuerpo de Stepanek y, si quedaba tiempo, intentar cumbre.

Con la guía del mapa de los italianos, el 8 de febrero encontraron el cadáver, situado en el mismo lugar que marcaba el mapa. Punzi relata que venían por un trayecto difícil para las mulas, por lo que deben ir a pie tirando de los animales: 

“A poco, un pequeño detalle blanco se destacaba en la cuesta alta. […] Mudos, atónitos, los andinistas treparon cuarenta interminables minutos antes de concretar la obsesionante idea. […]Trechos más arriba, la confusa imagen se delineó firmemente: era el cadáver de un hombre.

 […] A las 17.00 horas, Ugarte, de acuerdo al plan previo, resolvió retroceder y conducir a Plaza de Mulas el rígido cuerpo. La penosa misión se cumplió en medio del recogimiento unánime. El cadáver sólidamente envuelto en paños de carpa y liado a una soga, se carga a lomo y se transporta al valle. En medio del paisaje de líneas enormes, al amparo de los montes de talla colosal, el mortuorio cortejo atravesaba la soledad imponente, en tanto que declinaba el sol y las primeras penumbras colgaban de los filos y los despeñaderos a modo de crespones inmateriales. Horas después, el cuerpo del andinista incógnito yacía al pie de la cruz cristiana del campamento base (Hernández agrega: esa cruz que había llevado el padre Kastelic). La velada del día 8 transcurrió entre conjeturas y extraños pensamientos. La identidad del excursionista muerto, ubicado exactamente en la posición marcada por el mapa de la expedición italiana, no quedaba todavía desvelada. ¿Stepanek o Freile?”

 

Foto en blanco y negro de un grupo de personas de pie

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Rescate del cuerpo de Stepanek.[44] 

El poeta que fue el Mayor (RE) Orlando Punzi aflora una vez más: 

“Stepanek o Freile, el destino lo trajo a su mundo de piedra y hielo, lo condujo al escenario infinitamente grande, inmensamente silencioso, lo paseó por la magnificencia del monte mayor de la cordillera, y lejos del fragor de las ciudades o la opulencia de los campos, los acercó tanto a Dios, que ya no pudo desandar la ruta.

“La helada figura del andinista muerto concita a la meditación y al interrogante. ¿Por qué se escala, por qué se asciende, por qué se excursiona en el país hostil de la montaña a puro sufrimiento y con permanente riesgo? La vocación andinista es una tendencia más hacia la perfección que busca el alma. La luz del ideal cae de lo alto y es en los cerros mayúsculos donde mejor alumbra. […]”

“La mañana del día 9 […] la gente, solo presta a develar la confusa identidad del cadáver, se reúne al pie del santo símbolo. El hombre petrificado - cabeza, pecho y manos como de mármol, no guarda entre los jirones de ropa que se le adhieren al cuerpo momificado, rastros ni marcas de confección. Sin embargo, al quitarle el calzado, un detalle fortuito revela quién era: tiene los pies envueltos, por sobre las medias, con trozos de papel de diario “La Nación”, del 19 de enero de 1926. Es Juan Stepanek. Ironía: en las hojas, aun perfectamente legibles, se ve, con grandes caracteres, un sugestivo título que reza: “fatalidad””

 

Punzi transcribe el informe médico producido por el teniente 1° cirujano Zaldívar, de la expedición, aclarando que “da por tierra con la leyenda del “hombre sentado” descubierto por Juan Jorge Link la noche de su descenso del Aconcagua (1936)”: 

“El cadáver se encontró en decúbito dorsal, con la cabeza hacia el monte y los pies en el valle. La posición de la cabeza, las manos y los pies hace suponer que ha permanecido en decúbito ventral hasta largos años después de su muerte. Individuo más bien alto, con una estatura aproximada de 1,80; de pelo rubio. Cabeza: dolicocéfalo; ha perdido el cabello; el cuero cabelludo es de consistencia de pergamino y color blanco; presenta cuatro heridas lineales en la región frontal que dejan al descubierto la calota craneana sin interesar el hueso. Sus orejas están contraídas por el frío y de la misma consistencia del cuero cabelludo. Órbitas: con ojos atrofiados, de los cuales quedan restos en sus fosas. La nariz está fuertemente aplastada y presenta su hueso propio roto. La boca tiene el labio superior deformado hacia la derecha, posiblemente por el mismo aplastamiento que sufriera la nariz. La boca está entreabierta con un esbozo de mueca horrorosa, la que deja ver dos incisivos y un canino a la izquierda, faltándole piezas dentarias (no se continúa el examen de la dentadura para no destrozar el resto de la cara). 

 

Foto en blanco y negro acostado en el suelo

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Stepanek en el lecho del Gran Acarreo[45]

Dos traveses de dedo por debajo del labio inferior, empieza una barba rubia que se extiende por todo el mentón y costado derecho de la cara, faltando en cambio en el lado izquierdo. Cejas no tiene. Su cuello es de color cobrizo, lo mismo que las otras partes del cuerpo que han permanecido cubiertas. Tronco de constitución normal y de color cobrizo hasta una línea de izquierda a derecha y de arriba abajo que empieza en la axila izquierda y termina en el flanco derecho. Debajo de esta línea presenta color marmóreo, apergaminado, igual que la cabeza. Probable cicatriz de apendicetomía o herida. Cicatriz dos traveses de dedo sobre la espina ilíaca ánterosuperior derecha. 

Miembros superiores: los dos brazos están en ángulo recto con respecto al tronco, y los antebrazos en ángulo recto con respecto al brazo; las manos están en garra con el dorso para afuera. Miembros inferiores: presenta una cicatriz en la nalga derecha, aparentemente por intervención quirúrgica. Sus muslos están bien conservados y sus piernas, de la rodilla para abajo, presentan grandes hematomas de extasis. 

Probable muerte: por los signos anteriores se desprende la posibilidad de que el sujeto haya muerto por congelamiento en posición decúbito ventral. Las cicatrices de la cabeza son, aparentemente, posteriores a su muerte.” 

 

Y sigue el detalle de la vestimenta: 

“La vestimenta con que fue hallado se componía de las siguientes prendas: rompeviento blanco, saco y pantalón, con tobilleras del mismo paño para impedir la entrada de la nieve en los botines. Saco de corderoy verde, desteñido por la inclemencia del tiempo; debajo de esta ropa se distinguía un conjunto de chalecos, de los cuales uno era de punto marrón, otro gris y otro azul; más abajo, uno de casimir gris y para completar su indumentaria, una camisa que ya casi había perdido el color y dos camisetas de algodón, de las cuales una se prendía al costado y era reforzada en su pechera, y la otra al frente. 

Debajo del pantalón, rompeviento blanco hecho jirones por los temporales que soportó durante 20 años, mostraba un pantalón de montar, de corderoy color marrón, un calzoncillo largo que todavía estaba nuevo, de algodón de frisa en su interior, y un cinturón de cuero flexible. 

Llevaba tres pares de medias de lana y un par de botines de montaña color beige en buen estado de conservación, claveteados con clavos alas de mosca en todo su contorno y redondeados en el centro de la suela y el taco. Réstanos decir que el cadáver del malogrado Stepanek fue entregado a la policía de Puente del Inca. A raíz del sumario dispuesto por las autoridades se le efectuó la correspondiente autopsia en el hospital Provincial de Mendoza[46], hallándose que sus órganos interiores estaban en perfecto estado de conservación.” 

 

El cuerpo de Stepanek permaneció un tiempo en el Cementerio de la ciudad de Mendoza y luego fue trasladado definitivamente al Cementerio de Andinistas de Puente del Inca.[47]

Los datos exactos del entierro de Stepanek en el Cementerio de la Capital de Mendoza los encuentro en el Diario Los Andes del sábado 16 de febrero de 1946, en la sección de Avisos fúnebres: fue sepultado ese 16 de febrero de 1946, a las 19 horas. La ubicación en el Cementerio de Capital fue cuadro o manzana 32, parcela 135:

 

Dibujo de un pizarrón blanco

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Gentileza Cementerio de la Ciudad de Mendoza

 

Diario Los Andes del sábado 16 de febrero de 1946.

  

Lamentablemente, en el Cementerio de Capital los traslados se empiezan a registrar a partir de 1985. Por tanto, no hay registro de la fecha ni condiciones del traslado desde Capital a Puente del Inca. El lugar ocupado por Stepanek en el cementerio se adjudicó definitivamente en 1963 a otros titulares, lo cual consta en la ficha de la parcela. El traslado a Puente del Inca se habría dado, al menos, antes de 1956: en el video documental de la ascensión militar de ese año, ya aparece la tumba de Stepanek en un paneo que se hace en el Cementerio de los andinistas[48]. En el blog Huellas cuyanas[49], se afirma que estuvo en el Cementerio de la Ciudad durante dos décadas, lo cual no coincide con la evidencia del documental.

                En ocasión del sepelio en el año 1946, el Club Andinista Mendoza, rindió un homenaje a Hans Stepanek, hecho que se relató en su publicación Nuestras Montañas[50]: 

En un gesto que les honra, el Club Andinista Mendoza y el señor Luis M. Pescarmona, del que fuera obrero en vida el andinista Juan Stepanek, una vez hecha la autopsia en el Hospital Provincial de la ciudad, se hicieron cargo del cadáver y procedieron a darle humanitaria sepultura en el cementerio, donde concurrieron representantes de diversas instituciones deportivas de la provincia, expresando así su hondo sentimiento de pesar, que se sintió por el extinto. En esta ocasión y en nombre del Club y de todos los deportistas de Mendoza, leyó una honra fúnebre el director de la revista del club, expresando lo siguiente: “Juan Stepanek, ¡salve!”. Cuando aún el andinismo no estaba organizado en Mendoza y los amantes de trepar a las montañas sentían la inquietud en sus espíritus de gozar el espectáculo desde los picachos andinos, Juan Stepanek, ya traía desde remotas tierras de su origen esa visión; ya había escalado en su lejana patria muchas cumbres; ya había dominado las alturas, y, ebrio de coraje y de dominio, como el Prometeo sobre el lomo de los cerros, escaló las cumbres del Cordón del Plata. Alpinista y andinista silencioso, pacientemente preparaba sus hazañas y las cumbres que escaló, lo esperaban también silenciosas. Siempre dominó la altura y por el sentido de su soledad, no dejó una sola constancia escrita que perdurara sus hazañas, pero sabemos que llegaba triunfante, porque conocía la ruta desde el talón hasta la cumbre, y porque en sus limpios ojos claros, traía el brillo de los panoramas pincelados por el sol… A fines de enero de 1926, salió de Mendoza con rumbo hacia el Oeste, ocaso tal vez desde el que no volvería nunca; su propósito era vencer la cumbre más alta de América: el Aconcagua. Templado su espíritu para el gran esfuerzo, se dirigió a Puente del Inca. Todo hacía presumir el éxito y ya en Plaza de Mulas hubo de probar su templanza al luchar con los elementos; su camarada y amigo tenía que regresar, no podía acompañar por más tiempo, porque se debía a sus obligaciones contraídas, y le rogó que volviera, pero él no quiso volver; no podía volver… se había jurado el propósito de llegar a la cumbre y, hombre templado en las tormentas, quiso vencer la furia del vendaval y siguió adelante, siempre hacia arriba… materializando el espíritu de los andinistas que no se arredran ante la tormenta… Sólo él y Dios saben si logró su objetivo. El Aconcagua lo recibió en su seno y el misterio lo cubrió con el sudario de la nieve por muchos años; sus hazañas se confundieron en el tiempo y aunque otras expediciones lo habían visto petrificado en la urna de los ventisqueros, su recuerdo se mantenía latente porque fue un hombre solitario, callado y bueno… Veinte años después, el día 08 de febrero de 1946, se encontró su cuerpo en el acarreo de la cumbre a 6.800 metros, probablemente cuando volvía. El Padre y Señor de las Montañas quiso castigar su osadía y desató el más violento de los temporales para detener su paso; tal vez rodó en la pendiente, extenuado por el esfuerzo… Pero hoy, en este instante, los andinistas que admiramos su coraje, le rendimos este último y sencillo tributo al alpinista que en vida fue Juan Stepanek, homenaje de todos los deportistas y andinistas de Mendoza. Que tu espíritu de coraje vuelva como genio protector de toda esta progenie de andinistas y en tu recuerdo florezcan los “Edelweiss” de tu patria lejana… Juan Stepanek… paz en tu tumba…”

 

Años más tarde y en su honor, se bautizó un cerro con el nombre de Stepanek, cuya altura alcanza 4.081 metros, en el Cordón del Plata, Vallecitos, Provincia de Mendoza. 

 

BUSCANDO EL ORIGEN 

Acerca de su vida, fuera de lo estrictamente deportivo, también se sabe muy poco. En las reseñas se dice que era austríaco, que se estableció en Rosario al llegar a la Argentina y que también vivió y trabajó en Mendoza.

Sobre su origen no hubiera planteado dudas si no hubiera sido por los testimonios que encontré durante la investigación sobre Kastelic: en primer lugar, el padre Janez Hladnik, informando sobre la expedición en la que participó José Kastelic relata: "Al día siguiente, la expedición continuó hasta una altitud de 5.200 m, cerca de donde Stepanič tuvo un accidente hace 16 años."[51]. Por otra parte, en el número 24 de la Revista Andina[52], aparece la siguiente nota relativa a Kastelic: “Pero el cadáver del Padre Kastélic quedó acompañando a los malogrados valientes y audaces que el destino dejó allá arriba como una ofrenda humana a la grandiosidad de la Creación: el inglés Marden, el yugoslavo Stepanic, el norteamericano Bent y los chilenos Freile y Solari”. En el libro “Montes y nieves”[53] encuentro un tercer testimonio que señala el mismo sentido. Aranda escribe, a propósito de la expedición de 1940: “se baja a campamento intermedio, desde donde deberán efectuarse exploraciones tendientes a ubicar el cadáver de Stepanich” y, apenas unos párrafos después “intercambian trofeos, entre otras cosas encuentran el termómetro de Ryan (1925) que se creía había retirado Stepanich”. Luego aparecerá un testimonio más, el del ingeniero chileno del F.C. Trasandino Jorge Pérez Browne: “En 1926 realizan una tentativa los alpinistas austríacos residentes en Mendoza, don Juan Stipanich y Cosslor. Stipanich llegó a gran altura (puede ser hasta la Cumbre) pero muere en la Empresa.”[54] Curiosamente, unas páginas más adelante, sobre la expedición de 1940, agregará: “[…] y al mismo tiempo retirar el cadáver del alpinista polaco Stipanick que en el año 1926 trató de llegar a la cumbre y se desbarrancó, matándose”.

El apellido es del tipo derivado de un nombre, en este caso, Esteban. La forma en que lo escribió Hladnik y el dato de que se había radicado en Rosario despertaron mi sospecha de que hubiera sido realmente eslavo, ya que, en la ciudad de Rosario, se asentó un gran número de ellos: "La comunidad eslovena estaba en su gran mayoría constituida por jóvenes emigrados de las zonas ocupadas por las fuerzas italianas luego de la primera guerra mundial […] La colonia "yugoslava" de la ciudad de Rosario y alrededores se trata de la comunidad más antigua, formada en general por dálmatas, croatas de Eslavonia, algunos montenegrinos e istrianos, chacareros en general, llegados al país en el último tercio del siglo XIX."[55]

Habiendo investigado genealogías eslovenas, he visto una infinidad de modificaciones a los apellidos, dadas por las diferentes etapas políticas (y ocupaciones), los “errores” en las transcripciones, las transliteraciones, etc. En Eslovenia, estos fenómenos son tan habituales y conocidos que la forma en que se pregunta por el apellido es “¿Ud. cómo se escribe?”. Están, además, las modificaciones al ingresar a la Argentina, dadas por los diferentes sistemas de escritura y fonética. 

Para hacer una aproximación a las posibles variantes del apellido, hice un buceo por varias páginas genealógicas, registros parroquiales y estadísticas gubernamentales[56] y me tracé un arco de alternativas. Los ejemplos de formas del apellido y la distribución que encontré fueron:

Forma Stepanic: prevalece en US, de una migración lejana en el tiempo.

Forma Stepanić: Austria.

Forma Stepanek: Chequia y Eslovaquia, Austria

Forma Stephanic: Eslovaquia.

Forma Štěpánek: Chequia.

Forma Stepanski: Argentina: Santa Fe Capital.

Forma Stephan: Austria, Eslovenia

Forma Stepan: Eslovenia  (casi extinguidos)

Forma Štepanek: Eslovenia (casi extinguidos)

Forma Štefanič / Štifanic: Eslovenia (casi extinguidos) 

Con respecto a los datos migratorios, en la página de CEMLA[57] que muestra datos de arribo a la Argentina desde el puerto de Buenos Aires, el único dato para ese nombre, con la forma del apellido que conocemos, sería el siguiente: 

APELLIDO

NOMBRE

EDAD

EC

NACIONALIDAD

PROFESIÓN

FECHA DE ARRIBO

BARCO

PUERTO

STEPANEK

JOHANN

24

S

AUSTRIACA

CERRAJERO

02/08/1923

KOLN

BREMEN

             Con lugar de nacimiento desconocido. No hay arribos asentados con esa forma para Yugoslavia, aunque sí para Checoslovaquia. Los ingresos a la Argentina luego de 1918 ya deberían mostrar Yugoslavia (o Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos - SHS) como país de origen, en el caso de haber pertenecido a alguno de los países que conformaban ese reino. Lo mismo ocurre para Checoslovaquia.

De nuestro lado del “charco”, por el momento, no hay muchas más pistas. En el Centro de Documentación de la Inmigración de Habla Alemana en la Argentina[58] no tienen información sobre Stepanek, ni en las publicaciones digitalizadas y disponibles en internet ni en los archivos físicos.

Los resultados más alentadores se han dado a partir de la búsqueda de datos en la página de Die Maus[59], una sociedad genealógica alemana que ha sistematizado abundante información, entre otras, sobre los viajes navieros que partieron desde el puerto de Bremen[60], en Alemania y desde donde salieron muchos emigrantes rumanos, yugoslavos, lituanos, checoslovacos, húngaros, alemanes y austríacos. Con la información cargada para el buque Köln correspondiente al año 1923, llegué al embarque realizado el 7 de julio de 1923 por la Compañía naviera F. Missler, Bremen, y sus listas de pasajeros. En el momento en que hallé esta información, al inicio de mi búsqueda, me llevé una gran sorpresa:

 

 

http://www.schiffslisten.de/ Índice de listas de pasajeros de Bremen, Alemania, 1907-1939 [base de datos en línea]. Bremen Passenger Lists (the Original). Staats Archiv Bremen. http://www.passengerlists.de/


                Efectivamente, Federico (Fritz) Turek había sido una persona real y no un nombre mal leído en el testimonio hallado en 1937 en la cumbre del Plata. Y, además, compartió el viaje con Stepanek. Los números de pasajeros asignados en una lista que no sigue un orden alfabético podrían indicar, además, que habían sido registrados juntos e, incluso, podrían haber comprado juntos los pasajes. Esto se confirmó luego con la carta de Drozdovsky a Kleine Volks-Zeitung, en donde cuenta  que, “Tras un importante despido en 1923, Hansl se fue a Sudamérica con otros dos amigos nuestros, Fritz Turek y Hans Peters [...][61]. Stepanek y Turek viajaron en tercera clase. [62]

                La información para cada uno de ellos es la que sigue: 

Apellido

Nombre

Edad

Estado civil

Lugar de residencia previo

Nacionalidad

Profesión

Destino

Turek

Fritz

23

casado

Wien, Neustadt

austríaca

tornero

Buenos Aires

Stepanek

Johann

24

soltero

Eggendorf

austríaca

Cerrajero

Buenos Aires

                Volviendo a la página del CEMLA, el dato de Turek se confirma: TUREK, FRITZ. 23 años, casado, nacionalidad AUSTRIACA, tornero, fecha de arribo a la Argentina: 02/08/1923, Barco: KOLN, puerto de salida: BREMEN.

                En relación con los lugares de origen, la localidad mencionada para Stepanek, Eggendorf, es una localidad del distrito de Wiener Neustadt, lugar mencionado para Turek, en el estado de Baja Austria.[63]   

 

Mapa

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https://www.google.com.ar/maps. Haciendo una simulación con Google maps, se aprecia que la distancia entre ambas ubicaciones es corta, cerca de 8 km. En los libros de defunciones de Eggendorf, de hecho, hay muchos registros correspondientes a Wiener Neustadt. 

 

                Me detuve en Turek para despejar cualquier tipo de dudas. La búsqueda de sus datos en la página Matricula[64] fue sencilla, más allá de tener que descifrar la diócesis y parroquia de los registros correspondientes a la localidad de origen:

 

Esquemático

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Registro de bautismo de Friedrich Franz Turek. Fuente: https://data.matricula-online.eu/sl/oesterreich/wien/wiener-neustadt-hauptpfarre/01-26/?pg=243. Libro de bautismos para Wiener Neustadt-Hauptpfarre. 01. januar 1899 - 31. december 1900.

 

Friedrich, Franz Turek. Nacido el 06.05.1900 y bautizado el 20.05.1900 en Wöllersdolferstrasse N° 1, Wiener Neustadt, hijo de Franz Turek y Leopoldina Kostka. Casado el 21.04.1923 en la misma parroquia, con Augustina Heih o Heis: 

Texto, Carta

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Registro de matrimonio de Friedrich Franz Turek. https://data.matricula-online.eu/sl/oesterreich/wien/wiener-neustadt-hauptpfarre/02-29/?pg=257. Libro de matrimonios para Wiener Neustadt-Hauptpfarre. 01. januar 1922 - 31. december 1924. 

Texto, Carta

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                Augustina Heih o Heis, esposa de Turek, no aparece en la lista de pasajeros de ese barco y no se la encuentra con el buscador del CEMLA. No extraña, para la época, que Turek haya viajado solo, quizá con la intención de que la esposa se sumara luego, cuando ya hubiera estabilidad laboral o fondos para pagar el viaje.

                Finalmente, la búsqueda de los registros para Hans / Johann Stepanek han sido infructuosas al día de hoy en los libros parroquiales para Eggendorf y Lichtenwörth, lo cual indicaría que ninguno de estos es su lugar de nacimiento.

Su compañero de expediciones Drozdovsky  pone énfasis en aclarar “que Johann Stepanek, 'Hansl', como lo conocíamos, no era yugoslavo..[65] No extrañaría, con todo, que la familia no fuera originaria de Austria. Por tratarse de una zona industrial, la región de Wiener Neustadt era un polo atractor para obreros y familias y se habría dado una gran movilidad desde y hacia numerosos puntos del imperio. Los datos de salida de Bremen dejan claro solamente el lugar de residencia previo al embarque. En AlpinWiki[66] hay una biografía sucinta en la que se indica como lugar de nacimiento a Viena. Sin un poco más de precisiones, iniciar una búsqueda en Matricula, parroquia por parroquia, sería desquiciado. Los correos enviados a la sociedad Die Naturfreunde consultando datos no tuvieron respuesta. 

Drozdovsky nos da, además, algunos datos sobre su vida en Austria: “Hansl, como todos lo llamábamos, creció en Lichtenwörth, cerca de Wiener Neustadt, y fue criado allí por su abuela. De 1919 a 1923, trabajó como cerrajero (NdA: herrrero) en la fábrica de locomotoras Sigl en Wiener Neustadt, donde yo también trabajaba como fabricante de herramientas. Tras un importante despido en 1923, Hansl se fue a Sudamérica con otros dos amigos nuestros, Fritz Turek y Hans Peters, donde logró ganarse la vida decentemente. Su último empleo fue en una fábrica de locomotoras en Mendoza (NdA: Pescarmona).[67]

La zona de procedencia de Turek y Stepanek se encuentra en un distrito industrial, Industrieviertel[68] ,[69]. La denominación es antigua y deriva, precisamente, de la temprana industrialización de la zona. La búsqueda en los registros de la página Matricula muestra que la mayoría de la población trabajaba en fábricas de la zona. Los establecimientos cubrían un amplio espectro de rubros: textiles, cemento y cal, cestería, lechería, fábrica de jabón, maltería y cervecería y ladrilleras. Incluso estaban una central eléctrica que utilizaba el carbón de la mina de Zillingdorf (localidad contigua a Eggendorf), la fábrica de municiones Böhler y Tritolwerk, una fábrica de pólvora y tritol que actualmente se utiliza para ejercicios de gestión de catástrofes.

La fábrica de locomotoras que menciona Drozdovsky, Sigl, fue fundada en 1842[70] y fue la mayor fábrica de locomotoras y maquinaria de la monarquía austrohúngara[71]. En 1853 ya empleaba a 280 trabajadores. En 1875 cambia de nombre a Fábrica de Locomotoras Wiener Neustadt, Sociedad Anónima. Durante la Primera Guerra Mundial, la fábrica sirvió tanto de cuartel del ejército como de campo de prisioneros de guerra. Tras la Primera Guerra Mundial, la desintegración del imperio limitó considerablemente la producción y la plantilla se redujo a unos pocos cientos de trabajadores.

 

Imagen en blanco y negro de una ciudad

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Perspectiva de la fábrica de locomotoras de Wiener Neustadt entre 1860 y 1870. Tomada de la Memoria sobre la finalización de la locomotora número 5000. [Consulta: 2026.01.19] [Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Wiener_Neustaedter_Lokomotivfabrik_Perspektive.jpg]


Un jardín con un edificio de ladrillo

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Puerta (reconstruida) de la antigua fábrica de locomotoras de Wiener Neustadt [Consulta: 2026.01.19] [Disponible en: https://commons.wikimedia.org/wiki/File:WrNeustadt_Tor_Lokfabrik.JPG]


Foto en blanco y negro de un edificio

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Parte de la plantilla de la fábrica, sin fecha. Neustadt [Consulta: 2026.01.19] [Disponible en: https://www.schlot.at/2008/12/14/rax-werke-serbenhalle-wn-wiener-neustadt/]


Un detalle sobre el oficio declarado de Stepanek, que en CEMLA y AGN aparece como “cerrajero”: a pesar de esta equivalencia lisa y llana para Schlosser, la denominación de cerrajero[72] para lo que nosotros conocemos como herrero tiene que ver con el origen del oficio, relacionado a la confección de cierres de seguridad (ya en el Antiguo Egipto), primero para cofres, luego para espacios, tanto para el cierre de seguridad en sí (cerradura y llave) como de las rejas para puertas o ventanas. Con la mecanización que trajo consigo la revolución industrial, las profesiones de cerrajero y herrero se separaron. Con la creciente industrialización, los cerrajeros asumieron una parte cada vez mayor de los trabajos metalúrgicos.

El contexto de la migración no es difícil de imaginar. Der Abend  lo retrata así: “Siguieron años difíciles. La guerra y el hambre debilitaron las fuerzas de Stepanek. El desempleo (era cerrajero) le enseñó a pasar hambre. A esto se sumaba un anhelo ardiente por tierras lejanas y espacios abiertos, un deseo apasionado de escalar picos nevados que se alzaban en continentes extranjeros. Rápidamente tomó una decisión, se despidió de su tierra natal y viajó a Argentina en 1923. Desde allí, los informes del joven emigrante llegaban con frecuencia a Viena.[73]

Ya en Argentina, no es posible determinar si vinieron directamente a Mendoza. En la Pescarmona actual no hay registros de personal de aquella época.

Es muy probable que Turek, siendo tornero, también haya trabajado en la misma empresa o en alguna relacionada. La etapa entre 1880-1935 se considera pionera de la metalurgia en Mendoza[74]. Mendoza será históricamente relevante en este rubro. La actividad metalúrgica inicia su desarrollo como “escolta” de la industria del vino, a partir de la reparación y producción de equipos para bodegas y destilerías, principalmente luego de la articulación ferroviaria del oasis norte de Mendoza con Buenos Aires. Inmigrantes europeos que habían aprendido el trabajo del metal en sus países de origen, abrieron pequeños talleres de reparación y producción metalúrgica. Belgrano (hoy Godoy Cruz) fue el departamento preferido para instalarse, debido a la proximidad de importantes bodegas. Incluso algunos talleres nacidos en Capital se trasladaron “hacia el que ya aceptaba sin duda la denominación de departamento "bodeguero", debido al número de fábricas de vino en operación […][75]. Además de la reparación de los bienes importados, los talleres ofrecían con prontitud piezas de calidad para satisfacer la demanda de la industria del vino. Las políticas de promoción fiscal para la vitivinicultura, el desarrollo del ferrocarril y el fomento a la inmigración fueron factores que explican el alto grado de atracción que tuvo para los extranjeros la región de Mendoza en este período. Enrique Epaminondas Pescarmona abrió su taller en 1907. En la década de 1910 “era probablemente el principal fabricante de equipos para bodegas de Mendoza. Carros para el transporte de orujo, así como la moledora Garolla, bajo licencia italiana, y las bombas francesas Coq y Faffeur se contaban entre los bienes metalúrgicos que salían de su taller”.[76] Sin lugar a dudas, es a esos carros para orujo a los que se refiere Drozdovsky cuando señala: “Su último empleo fue en una fábrica de locomotoras en Mendoza.” De manera que, tanto Stepanek como Turek habrían podido ejercer sus oficios y estar cerca de las montañas.

En el artículo de Evelio Echevarría “Techo de América: los Andes Centrales”[77], bajo el apartado “Años históricos”, refiere: “1925-6: Extranjeros residentes en Mendoza, sobre todo austríacos y alemanes, ya tenían un pequeño club de montaña. El austríaco Hans Stepanek realiza esos años numerosas primeras ascensiones en el grupo del Cerro de la Plata, 5850 m.” No he podido encontrar información sobre ese club, pero seguramente habrá estado entre los precedentes del Club Andinista de Mendoza, del que Miguel Gossler (de origen alemán) formó parte.

Las publicaciones de diferentes revistas y anuarios de alpinismo demuestran que los integrantes emigrados seguían en contacto con sus clubes de origen y enviaban reseñas de sus actividades. Der Naturfreund[78]  destaca, además, las condiciones en que llevaban adelante el montañismo: El ejemplo del cerrajero Hans Stepanek ilustra cómo estos montañeros proletarios lograron tales hazañas. Dejó su región natal, Wiener Neustadt, y emigró a Sudamérica para realizar investigaciones sobre montañismo, una labor que, de otro modo, solo expediciones enteras con fondos sustanciales y tiempo suficiente podrían emprender. Como allí no había vacaciones, tuvo que dejar su trabajo para realizar estas expediciones de montaña, cargando todas sus provisiones a cuestas hasta estas montañas desoladas y completamente deshabitadas, acampando en una tienda de campaña y, a su regreso, buscando un nuevo trabajo.” Sobre esto mismo hace referencia Der Abend: Por supuesto, cada escalada implicaba grandes sacrificios. Porque en Argentina, donde no hay días libres ni vacaciones para los trabajadores, Stepanek tenía que dejar el trabajo cada vez que quería embarcarse en una expedición de montañismo. El dinero que había ahorrado con tanto esfuerzo se consumía por completo en los gastos de estas excursiones.”[79] Drozdovsky, además, acota:  “Sus compañeros de escalada habituales estaban desempleados y no podían seguirle el ritmo.  [...] Hansl era un hombre bueno, incansable, indestructible y lleno de una energía inquebrantable.”[80] 

Stepanek figura en la placa conmemorativa del Club Alpino que se encuentra en el Museo Alpino de Múnich: “Hace un año me encontraba ante ella, conmovido, pensando en mi difunto amigo. Ahora sé que descansa en el hielo eterno de sus amadas montañas; así lo quiso la Providencia[81]

  

A MODO DE CIERRE 

A cien años de distancia, la búsqueda de información sobre Hans Stepanek ha sido difícil, aunque, ventaja de nuestros tiempos, internet y el trabajo previo de archivistas, informáticos y  apasionados de la montaña y la documentación aligeran bastante la tarea. Ciertamente, la conciencia patrimonial ha tardado en llegar a estas latitudes. En 1967, Mario Fantin del Club Alpino Italiano, expresaba lo siguiente[82]: 

“Durante muchas décadas, el hotel Puente del Inca albergó todos los documentos, memorias y notas que permitieron construir una cronología de los acontecimientos. Los archivos fueron destruidos imprudentemente durante un cambio de administración, y ahora resulta una ardua tarea recomponer la información fragmentaria sobre el tema. Si bien es fácil encontrar escritos sobre las experiencias de Güissfeldt, Fitz Gerald, Conway, Reichert, Helbling, Schiller, Reyner y Sundt; Koelliker, Ryan, Stepanek, Ramsey, De la Motte, Marden, Borchers, Anselmi, Chabod, Ghiglione y sus compañeros; Strasser, Bent, Link, Schukert, Solari, Freile, Huerta y Ugarte, aún es muy difícil encontrar información sobre quienes no dejan rastro de sus acciones en los informes habituales o pertenecen a nacionalidades remotas.” 

Luego de tantas horas de búsqueda, como anoté al iniciar este trabajo, quizá no he logrado mucha más información; quizá solo logré una síntesis de lo que ya había y algunas nuevas “puntas de madeja” para que alguien más tome la posta. Como suele pasar cuando se encaran estas indagaciones, algo se resolvió y se agregaron interrogantes. Pero confío en que se pueden responder dejando todo lo visto por escrito y poniéndolo a disposición de quien sienta que puede ayudar a resolverlos.

Creo que ha valido la pena rescatar la memoria de Hansl, para trazarnos una imagen un poco más certera de aquel inquieto joven inmigrante que eligió Mendoza como lugar para vivir de su oficio y su pasión por las montañas. Es más próximo ahora imaginarlo de camino a su lugar de trabajo en este mismo Godoy Cruz que hoy piso, con los ojos clavados en El Plata y en la precordillera, como solemos hacer los mendocinos.

 

 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  Angélica Čad

Enero de 2026

               

 



[2] EVELIO ECHEVARRIA Cordillera Central, Argentina, publicado en The Alpine journal 2007 [disponible en https://www.alpinejournal.org.uk/Contents/Contents_2007.html] [consulta el 2025.01.15]

[3] https://alpinismonline.com/10758/

[4] Österreichische Nationalbibliothek: https://www.onb.ac.at/

[5] Der Naturfreund. 1926. [Consulta 2026.01.01] [Disponible en: https://anno.onb.ac.at/cgi-content/anno-plus?aid=dna&datum=1926&pos=6&size=45&qid=38Z1HLT7NISWDMHRPOT42L1W2BLVY3]

[7] Idem ant.

[8] Mario Bertone: Nella Cordillera Centrale Argentina. Il Gruppo del Cerro "El Plata”. Rivista mensile, Club Alpino Italiano. 1938 Annata 57 - Fascicolo 8-9. Roma, Italia. [Disponible en: https://www.tecadigitale.cai.it/periodici/PDF/Rivista%20mensile/CAI_Rivista%20mensile%20del%20CAI_057_008-9_1937-38.pdf] [consulta: 2025.12.12]

[11] Pietro Meciani LA CORDIGLIERA DELLE ANDE. CORDIGLIERA CENTRALE CILENO – ARGENTINA. Rivista mensile, Club Alpino Italiano. Torino, 1963. Annata 82 - Fascicolo 11-12 [Disponible en: https://www.tecadigitale.cai.it/periodici/PDF/Rivista%20mensile/CAI_Rivista%20mensile%20del%20CAI_082_011-12_1963.pdf] [consulta: 2025.12.12]

[12] Der Naturfreund. 1926. [Consulta 2026.01.01] [Disponible en: https://anno.onb.ac.at/cgi-content/anno-plus?aid=dna&datum=1926&pos=6&size=45&qid=38Z1HLT7NISWDMHRPOT42L1W2BLVY3]

[13] SEBASTIAN KRÜECKEL: Mit nachstehender Zusammenstellung von namhaften, in der chilenischen ere und deren Grenzgebieten ausgeführten. Club Alemán Andino, Chile. Revista Andina. 31 de diciembre de 1933. [Disponible en: https://dav.cl/revista/revista-andina-1933/ Club Alemán Andino, Chile] [Consulta: 2025.04.30]. También en Sociedad Geográfica de Documentación Andina (SGDA) – Andeshandbook. [Disponible en: https://www.andeshandbook.org/media/documents/Erstbesteigungen_Kruckel_Andina_1933.pdf?srsltid=AfmBOorntOG3mE3QySsAZLwE2YE5uSjzhlBEPwMF7y66qzseLKWWLDJr] [consulta el 2025.01.15]

[14] LUIS RISOPATRÓN. Wikipedia. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Luis_Risopatr%C3%B3n [consulta el 2025.07.06]

[18] PUNZI Orlando, UGARTE Valentín y Mario DE BIASEY: Historia del Aconcagua. Cronología heroica del andinismo. Buenos Aires, sin mención de Editorial. 1953.

[19] Miguel Lino Gossler fue un alemán radicado en Mendoza. Según la información que me diera el Cnel. (RE) José Hernández, había realizado estudios de Ciencias Económicas en Berlín y fue apoderado del Banco Alemán Transatlántico en la Sucursal Mendoza. Además, fue miembro de la primera Comisión Directiva del Club Andinista Mendoza (CAM), fundada el 12 de abril de 1935, como vocal y como parte de la Sub-Comisión de Excursiones, Rutas y Refugios. [https://www.culturademontania.org.ar/articulo/646cc8cffc0d3efac6f6e513 ]

[20] Hallazgo perturbador: Anuario de montaña. Chile. Publicación oficial de la Federación de Andinismo de Chile 1973 – 1977. Santiago de Chile, Talleres Arancibia Hnos., 10 de marzo de 1978. [Consulta: 2025.11.20] [Disponible en: https://www.andeshandbook.org/media/documents/Anuario_Feach_1973-1977_(opt).pdf?srsltid=AfmBOorqHWVherAtxT__Tq8-toSN4BZMVHtCFDzDma_rqJjhyCwAeOXB ]

[25] Idem ant.

[29] PUNZI Orlando, UGARTE Valentín y Mario DE BIASEY: Historia del Aconcagua. Cronología heroica del andinismo. Buenos Aires, sin mención de Editorial. 1953.

[30] Estación Puente del Inca: [Editor no identificado , entre 1915 y 1925]. Tarjeta postal [Disponible en: https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/635/w3-article-611866.html]

[31] Tibor SEKELJ: Tempestad sobre el Aconcagua. Buenos Aires Albatros. 3° ed. 1949

[32] R. A. - Cordillera Refugio de Los Horcones [Editor no identificado , Entre 1915 y 1925]. Tarjeta postal [Disponible en: https://www.bibliotecanacionaldigital.gob.cl/bnd/635/w3-article-611867.html]

[33] Der Naturfreund. 1926. [Consulta 2026.01.01] [Disponible en: https://anno.onb.ac.at/cgi-content/anno-plus?aid=dna&datum=1926&pos=6&size=45&qid=38Z1HLT7NISWDMHRPOT42L1W2BLVY3]

[34] Der Naturfreund. 1926. [Consulta 2026.01.01] [Disponible en: https://anno.onb.ac.at/cgi-content/anno-plus?aid=dna&datum=1926&pos=6&size=45&qid=38Z1HLT7NISWDMHRPOT42L1W2BLVY3]

[35] Grazer Tagblatt 4. Juli 1926. [Consulta 2026.01.01] [Disponible en:

https://anno.onb.ac.at/cgi-content/anno?aid=gtb&datum=19260704&query=%22Hans+Stepanek%22&ref=anno-search]

[36] Tibor SEKELJ: Tempestad sobre el Aconcagua. Buenos Aires Albatros. 3° ed. 1949.

[40] Biografía de Nicolás Plantamura. El Primer Argentino en llegar a la cima del Aconcagua. Por José Herminio Hernández. Coronel (RE). Disponible en https://www.culturademontania.org.ar/articulo/646cc94cfc0d3efac6f6e79b  [consulta el 2025.06.18]

[41] Renato Chabod: Nel Massiccio dell' Aconcagua. Rivista Mensile, Club Alpino Italiano, 1934, XII, Giugno N°6. Roma, Italia. [Disponible en:  https://www.tecadigitale.cai.it/periodici/PDF/Rivista%20mensile/CAI_ Rivista%20mensile%20del%20CAI_053_006_1934.pdf ] [consulta: 2025.12.12]

[42] Renato Chabod: Nel Massiccio dell' Aconcagua. Rivista Mensile, Club Alpino Italiano, 1934, XII, Giugno N°6. Roma, Italia. [consulta: 2025.12.12]  [Disponible en:  https://www.tecadigitale.cai.it/periodici/PDF/Rivista%20mensile/CAI_Rivista%20mensile%20del%20CAI_053_006_1934.pdf ]

[43] Jorge Pérez Browne: EN CORDILLERA. Los Andes (Chile), Imprenta Lillo, 1940.

[44] https://revistadigital.culturademontania.org.ar/articulo/646cc94cfc0d3efac6f6e799

[45] Esta imagen se reproduce en varias fuentes, incluyendo el libro de Punzi y fue tomada por la expedición que rescató el cuerpo.

[46] Este hospital pasó a llamarse Emilio Civit desde 1930, y estaba ubicado en el Parque Gral. San Martín. El edificio ha sido declarado patrimonial se ha conservado y hoy cumple otras funciones. https://www.mendoza.gov.ar/prensa/la-historia-del-hospital-emilio-civit-sitio-patrimonial-donde-se-proyecta-el-espacio-cultural-quino/ [consulta: 2025.08.03]

[47]Perfiles: Una forma de resumir muchas historias en unas pocas” (Alpinismonline Magazine: https://alpinismonline.com/10758/ [Consulta 2025-01-20])

[48] “Centinela de Piedra. Aconcagua. 1956” . Ejército Argentino - Compañía de esquiadores de Alta Montaña Tte. 1° Ibáñez. Fuente: AGN 1175.C16.1.A Legajo Nº 962 año 1956. https://www.youtube.com/watch?v=kFiGPTitIwc&t=197s&ab_channel=MemoDiario. También puede encontrarse en https://www.youtube.com/watch?v=IymebmymKSc&ab_channel=Monta%C3%B1asDeArgentinayTienda.

[50] El texto es una transcripción que me envió el Cnel. RE José Hernández; en el CAM no encontramos esta publicación.

[51] https://www.dlib.si/details/URN:NBN:SI:DOC-TVVEAVLQ Artículo escrito por el p Janez Hladnik en la publicación mensual Izseljenski vestnik, de la Rafaelova Družba y la Izseljenska Zbornica de Ljubljana (que también llegaba a la Argentina) en su número 4 del año X, 1940.  El artículo también es trascripto en un blog: https://ljudje-gore.blogspot.com/1980/03/zalostna-vest-iz-argentine.html.

[53] Aranda, José Miguel: MONTES Y NIEVES (30 años en la Cordillera de los Andes). Mendoza. Talleres gráficos OGA. 1959.

[54] Jorge Pérez Browne: EN CORDILLERA. Los Andes (Chile), Imprenta Lillo, 1940.

[55] Mislej, Irene: EL PAPEL DEL CASTELLANO EN LA REVISTA ESLOVENA LA VIDA ESPIRITUAL. Verba Hispanica. Vol. 3 No.1.  31. 12. 1993. Založba Univerze v Ljubljani. Ljubljana, Eslovenia. https://doi.org/10.4312/vh.3.1.123-130. Pág. 123 a 132

[57] https://cemla.com/buscador/ y también en FONDO de la DIRECCIÓN NACIONAL de MIGRACIONES del Archivo General de la Nación. Los datos consignados provienen de la transcripción de los libros de ingreso de pasajeros por vía marítima: https://www.argentina.gob.ar/interior/archivo-general-de-la-nacion/consulta-de-antecedentes-migratorios.

[58] DIHA: Centro de Documentación de la Inmigración de Habla Alemana en la Argentina. https://centrodiha.org/. [Consulta web y por correo: 2025.06.18]

[59] https://die-maus-bremen.info/. [consulta: 2025.07.04]

[60] https://www.passagierlisten.de/ [consulta: 2025.07.04]

[62] La información que aporta Drozdovsky también abre el interrogante sobre Peters, mencionado por él como Hans y conocido en nuestra historia como Francisco (en todo caso Franz). No hay más precisiones sobre este alpinista. Ni en CEMLA ni en passagierlisten.de/ encuentro a alguien con esos datos oriudo de Austria y/o que haya desembarcado en Argentina.

[68] https://de.wikipedia.org/wiki/Industrieviertel

[69] https://www.schlot.at/industrieviertel/. Página dedicada a la recopilación documentos históricos sobre la industria en Austria.

[71] Wiener Neustädter Lokomotivfabrik [Consulta: 2026.01.19] [Disponible en: https://de.wikipedia.org/wiki/Wiener_Neust%C3%A4dter_Lokomotivfabrik#

[72] https://de.wikipedia.org/wiki/Schlosserei. Der Beruf des Schlossers [Consulta: 2025.12.07]

[74] Arias, Matías Daniel. (2012). Industria mendocina en el Siglo XX: (Trabajo final de grado). Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo. Facultad de Ciencias Económicas. [Disponible en: https://bdigital.uncu.edu.ar/4882.];

Pérez Romagnoli, E. (2007): Aproximaciones comparativas sobre los talleres metalúrgicos para la vitivinicultura moderna. Los pioneros Antonio Baldé, Gil Miret y Carlos Berri en Mendoza. [En línea] Mundo Agrario, 8(15). [Disponible en: http://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/ ; http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.475/pr.475.pdf]

Cerdá, J. M. (2006) Mercado de trabajo y condiciones de vida en Mendoza a comienzos del siglo XX. [En línea] Mundo Agrario, 6 (12). [Disponible en: http://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/ ; http://www.fuentesmemoria.fahce.unlp.edu.ar/art_revistas/pr.523/pr.523.pdf] [Consulta: 2025.12.06]

[75] Pérez Romagnoli, Eduardo (1996) "Mendoza, núcleo de la metalúrgica argentina fabricante de máquinas y equipos para la industria transformadora de materias primas de base agraria: ". En: Boletín de Estudios Geográficos, No. 92, p. 73-148.
[Disponible en: https://bdigital.uncu.edu.ar/9241] [Consulta: 2025.12.06]

[76] Ibid. ant.

[77] Pyrenaica 198 (2000) Revista de la Federación Vasca de Montaña, Euskal Mendizale Federazioa (EMF-FVM) [Disponible en: https://pyrenaica.emf.eus/es/aldizkariak/198/#] [Consulta:2025.07.02]

[81] Idem ant.

[82] Mario Fantin: Contributo per una cronaca alpinistica dell'Aconcagua. Rivista Mensile, Club Alpino Italiano. Anno 88 - N. 3 Torino. Marzo 1967. [Disponible en: https://www.tecadigitale.cai.it/periodici/PDF/Rivista%20mensile/CAI_Rivista%20mensile%20del%20CAI_088_003_1967.pdf ] [consulta: 2025.12.12]

 

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